¿Cómo se combina la salud con el bronceado?
Lo primordial es cambiar ciertas costumbres. Hombre, no se trata de ir por la calle al estilo Lawrence de Arabia, con el cuerpo cubierto para que los rayos no nos afecten.
La cosa es muy sencillita, tienes que evitar echarte al sol como si de una iguana se tratase.
También tenemos que elegir el factor de protección adecuado, teniendo en cuenta el color de piel, de cabello y de ojos.
Existen 4 tipos de dermis:
> Las de tipo 4 son híper sensibles, nunca llegan a broncearse. Les conviene usar factor de protección (SPF) 60.
> Las tipo 3, pieles blancas, que en vez de broncearse se enrojecen. A ellas les conviene usar SPF 40.
> Las de tipo 2 son las que se broncean fácilmente y rara vez se enrojecen. Para ellas, el factor 30 es el ideal.
> Por último están las de tipo 1, que es la tez de los negros, que pueden usar SPF 15, explica la dermatóloga.
No podemos usar el protector sólo en la cara y casi nada en el resto del cuerpo. Hay que cuidarse íntegramente abarcando también las zonas más débiles, como las orejas, los labios, las piernas y el pecho.
Las embarazadas y en los niños pequeños han de usar siempre pantalla total, SPF 60.
Los horarios también son muy importantes: Por la mañana de 9 a 10. La hora del mediodía, no es recomendable. Por la tarde, a partir de las 16:00 horas, es una buena opción.
El sol reseca la piel. Por eso, los especialistas aseguran que se deshidrata más durante los períodos de exposición que en otros meses del año. Esta es la
época en la que conviene intensificar la aplicación de productos hidratantes.