Tras caminar los primeros kilómetros desde sus
pueblos a Bajo Guía, fueron llegando las herman
dades para embarcar y continuar su camino hacia
la Ermita del Rocío.
Con el sentimiento y exaltación de los devotos y romeros a flor de piel, sus
carretas, caballos, carruajes, vinos y cantes fue
ron partiendo una a una hacia el Coto.
Esta Rome
ría de Pentecostés, cada año arrastra a miles de
personas a la Aldea Almonteña, que se convierte
en estas fechas en uno de los lugares más pobla
dos de España.
La Romería de Almonte, en honor
a la patrona Virgen del Rocío culmina cuando tras
haberla paseado por la Aldea ante la fiel mirada
de miles de personas venidas de todas partes del
mundo, la dejan descansar hasta en año próximo
en su Ermita.
Un olé por el Rocío que une a tantos en tan poco,
un olé colectivo de los romeros y acompañantes,
visitantes y devotos que lanzado al aire desde las
tierras de Andalucía atraviesa valles, ríos, pue
blos y marismas para convertido en Salve morir
a los pies de la Blanca Paloma cuando se estrella
en la madrugá en las paredes de su Ermita, eso
es el Rocío, la luz de Andalucía.